Desde el comienzo empecé a mandarle globos a Beth y ella se desconcertó por completo. No lo esperaba. Pensaba que yo, siendo una desconocida, jugaría a la defensiva, tendría un juego timorato, metida en mi campo, y cohibida y que trataría de evitar sus voleas y drives, pero, al contrario, pasé al ataque de inmediato. Me puse adelante 3-0, enmudeciendo al estadio. La entrenadora de ella, se enfureció.
-Don't neglect your back, daughter!-, le dijo.
Rayos, la entrenadora de Moore era su propia