Lo que debía hacer era olvidarme de Marcial. No podía llamar a Márquez por más que ahora lo ansiaba pues me había maltratado, incluso me golpeó un ojo. Pensé entonces en otro ex compañero que había estado muy enamorado de mí, me buscaba en forma insistente, me regalaba flores y chocolates, estaba muy pendiente en lo que hacía y me invitaba al cine, a la playa, a pasear pero siempre lo rechacé. El Sub oficial Gonzalo.
Era noble, gentil, apasionado, romántico y muy dulce, pero no era mi tipo. N