Márquez me buscó en la noche. Ya me había acostado, estaba viendo televisión, cuando timbró ansioso y vehemente. Pensé en no abrirle pero él siguió atronando con los timbrazos. Me puse una bata y fui abrirle. Estaba ebrio.
-Debo dormir temprano porque tengo un compromiso muy importante mañana-, me disculpé, pero Márquez me dio un empellón y se metió a la casa. Su aliento era atroz. Había estado bebiendo mucho.
-Mi esposa se enteró de lo nuestro, Katty, es tu culpa-, me enrostró con la cara