Los dos llegamos a la comisaría realmente agitados. Nuestros cuerpos estaban temblando y nuestra piel estaba sudando, mientras mirábamos por todas partes, para poder hablar con el jefe de comisaría. Mathew con mirada de halcón logró visualizar a el hombre joven y de cabellera castaña.
–¡Jefe Tomlinson! -Llamo la atención del hombre que parecía nervioso.
–Señor Morgan.
–¿Dónde está mi hermano? -Pregunta Mathew con enojo.
–Lamentablemente su hermano solo era persona de interés en el caso, aún no