OLIVER
Mi lengua pica, pero no me importa, recorro con ella el cuerpo de Lilibeth, el cual está cubierto de crema Chantilly, ella gime mientras clavo mis dedos en su coño, el problema para ella es que no aparto la mirada de su redondo vientre.
—Deja de hacer eso o vas a arruinar mi orgasmo —réplica haciendo puchero.
—No seas caprichosa.
—No lo soy.
Aumento el ritmo de mis movimientos, mi polla palpita con fuerza, luego de los seis meses no he querido penetrarla, tengo miedo de lastimarla y que