KAIRA
No importa cuan mojada me encuentre, Aiden sigue siendo demasiado grande y yo muy pequeña, cada empuje, cada una de sus embestidas me estira de un modo que nubla mi razón, es como ver estrellas dentro de un hoyo negro. Quisiera decir que estoy bien, pero no.
—¿Qué hacías con ese pijo de mierda?
—Nada…
Sus manos se aferran a mis caderas, en otra ocasión pediría que usara condón, y me río de lo absurda que es la situación, ya que estoy muy embarazada de él.
—Te gusta —gruñe a mi oído.
Aumen