AKIN
La sangre salpica los puños de mi halcón negro, siento que si no hago esto, nunca voy a poder sacarle de la cabeza a esa chica que se le metió en el sistema como un maldito virus, uno que está acabando con el buen juicio de mi hijo Uriel y con la poca paciencia con la que nací.
—Padre.
Ordeno que lo sigan golpeando, me ha hecho enfadar, iba a irme tranquilo, pero me entero que hace una fiesta sin mi consentimiento, no solo eso, intenta dejar en vergüenza a Aiden King cuando lo único que hi