KAIRA
Aiden no deja de mirarme y creo que estoy mojando mis bragas, es como si me estuviera follando con la mirada, solo que en modo molesto, ya que al mismo tiempo que lo hace con deseo, siento su rabia sobre mí.
Me remuevo inquieta mientras estamos dentro de su camioneta, una que es manejada por uno de sus hombres, abro la boca para romper el silencio cuando Aiden se dirige hacia su hombre y cambia de asiento a un lado de mí.
—Volteas o te atreves a mirar, y te muelo a golpes —gruñe.
—Como or