La Furia del Rey y la Astucia de Calix
La noticia del audaz rescate de Orlo golpeó al castillo como un rayo. El Rey, viejo y enfermo, estalló en una furia incontrolable. Su voz, un rugido de ira, resonó por los salones, exigiendo la cabeza de los culpables. Isabel, a su lado, con el rostro lívido y los labios apretados, apenas podía contener su propia rabia. Su plan, que buscaba aplastar a Kaida y a Orlo, se había vuelto en su contra, encendiendo la llama de la rebelión.
—¡Es una afrenta! ¡Una t