El Desafío de la Mentira
La capital de Veridia, antes un hervidero de comercio y de obediencia ciega, se había transformado en un campo de batalla de la voluntad. El canto silencioso de los rebeldes, manifestado en boicots y huelgas, resonaba en cada rincón, un desafío directo a la autoridad de Isabel. La economía del reino se tambaleaba, y el descontento de la nobleza, cuyas riquezas se veían afectadas, comenzaba a crecer.
En el castillo, Isabel, con la corona del Rey Charles ceñida a su frente