Monserrat
Abro mis ojos y siento como si me hubiese pasado una aplanadora por encima mi cuerpo está completamente cansado y mi mente ni se diga, miro a mi alrededor y la verdad no conozco nada, incluso no recuerdo que me pasó o por qué me encuentro aquí.
—Disculpe señorita. —Intento hablar y mi voz sale demasiado débil, pues la joven que está en esta misma habitación ni siquiera me escucha.
—Señorita, ¿puede ayudarme? por favor —digo nuevamente tratando de alzar un poco mi voz, pero esta vez la