Monserrat
Llegó a la oficina y como era de esperarse tengo una montaña de trabajo, bueno pero en verdad me gusta estar aquí en medio de tanto trabajo es lo que más me apasiona así que manos a la obra, lo primero que hago es llamar a mi secretaria para que reserve una cena para dos en uno de los mejores restaurante de la zona pues espero que Alberto acepte mi invitación a cenar aunque por otro lado ruego que diga que no, aunque conociéndolo como lo conozco va decir que sí.
—Buenos días señorita