—Respuesta incorrecta. No te pedí que te quejaras y actuases como si no tuvieras idea de por qué te estoy abofeteando, Andréi —. Agarro su cuello y lo bajo para nivelar nuestras caras. —Nunca me arrepiento de haber abandonado mi sueño solo para estar a tu lado. Eso fue hasta que creíste que me iría después de todos los sacrificios que hice para ayudarte a lograr lo que querías. Ahora dime, Andréi. Dime...
Mi pecho se tensa y me cuesta respirar. Todas las emociones reprimidas que mantuve ocultas