“Rafael”
Me estaba gustando ver la dedicación de Giovana. Había ido a la cocina con Hana y hornearon tantos ponquecitos que ella preparó una canasta hermosa para la mamá de Anderson y todavía había sobrado lo suficiente para alimentar a un batallón.
—¿Quedaron ricos de verdad, papá? —preguntó Giovana por décima vez.
—Deliciosos, hija, pero no aguanto comer ni un ponquecito más.
—¡Y yo tampoco te voy a dar más! Necesitas mantener la figura, psicogato. —Hana vino en mi ayuda.
—Gracias por hab