"Hana"
No debí haber dormido prácticamente nada la noche anterior, pero desperté la mañana siguiente sintiéndome llena de energía y desperté abrazada a Rafael, de frente a él, con sus brazos sosteniéndome y mis brazos abrazándolo y nuestras piernas entrelazadas mientras mi nariz se deleitaba con el aroma amaderado y cálido de su piel.
Mi cuerpo era un traidor descarado y mi cerebro solo repetía las palabras de Rafael para mí "una noche de sexo delicioso y despertar con un hombre de verdad abra