"Ricardo"
Parpadeé varias veces, pero la imagen continuaba ahí frente a mí, entonces me froté los ojos y la chica bonita amplió la sonrisa. Pero fue solo cuando puso la mano en mi brazo y sentí el calor de su toque que me convencí de que no estaba alucinando.
—Ricardo, no es posible que hayas bebido tanto como para dudar de lo que ves. —Había notado mi confusión.
—No sé si dos tragos de whisky son suficientes para alucinar. —Bromeé con ella.
—Si son todos dobles, son cuatro tragos. Pero no c