"Lisandra"
Al final del día, ya había llorado, me había lamentado, repasado la escena del bistró en mi cabeza cientos de veces. Melissa me hizo tomar un baño, me dio ropa cómoda y me dejó lo más a gusto posible. Me estaba dando seguridad y acogida y me convenció de que un tiempo con las chicas me haría bien.
—¡Abejita, llegué! —Nando habló al abrir la puerta. Pero cuando me vio miró curioso.
—¿Abejita? —Lo miré un poco divertida.
—¡Sí, yo soy la reina de la colmena por aquí! —Melissa, sentad