"Manuela"
Estaba ahí, aferrada al brazo de mi padre, a los pies del altar, cuando Flavio se acercó con una sonrisa en los labios y lágrimas en los ojos. Mi padre lo saludó con una gran sonrisa.
—No te estoy entregando a mi hija, Flavio, te estoy recibiendo como hijo. Pero te doy la misión de hacerla feliz y sé que cuidarás de ella. Así como también sé que ella cuidará de ti. —Mi padre me dio un beso en la mano y la puso en la mano de Flavio, quien me miró con adoración y me dio un beso en la f