"Camilo"
La mujer que me interpelaba tenía más de cuarenta años, maneras muy sencillas y con los ojos bañados en lágrimas. Retorcía en las manos un pequeño pañuelo y a su lado un joven la apoyaba.
—Disculpe a mi madre, pero es que desde que el policía fue a casa está inquieta y nerviosa. —El joven habló.
Me acerqué a ella y tomé sus manos con gentileza. Había tanto dolor en esos ojos, parecía que ya lloraban desde hace mucho tiempo, las marcas a su alrededor lo decían. Mi abuela decía que el