Samantha se acercó con una enorme sonrisa.
—¿Cómo están? —preguntó muy amable—. Catarina, por favor, tienes que entrar a la tienda, ¡llegó un vestido que es simplemente perfecto para ti! ¡Por favor!
—Ah, pues claro que vamos a entrar, ya me dio curiosidad —dijo Melissa jalándome hacia la tienda.
La vendedora trajo el vestido en una funda. Era un vestido de noche, rojo brillante, corto, con tirantes, un escote en V y en la espalda un escote profundo hasta la base de la columna. Era sexy y qued