"Alessandro"
Volví junto a Catarina y la abracé. Cuando el ascensor se abrió, la giré hacia él. Ella salió corriendo para abrazar a sus padres, así como Melissa corrió hacia sus padres. El padre de Catarina se acercó a mí.
— Hijo, gracias por mandarnos a buscar. —Sr. Antonio tenía la expresión cansada de quien no había dormido y estaba muy preocupado.
— No hay nada que agradecer, ¡suegro! —dije aceptando su abrazo.
Doña Celina se acercó y tenía los ojos rojos. La abracé y sentí ese consuelo