— Pero mira si no es Sardinita acordándose de los viejos amigos. —La voz del otro lado bromeó.
— Miguelito, querido, nunca me olvido de los viejos amigos. Ustedes son familia, ¡mi cielo! ¿Cómo estás? —Virginia tenía los ojos brillantes.
— Estoy bien. Necesitando una novia que me consuele porque mi amigo se fue a pasar un tiempo tomando sol en Malibú. —Miguel se refirió a la partida de Levy.
— ¡No seas dramático! —Virginia reprendió—. Pero te llamé justamente para contarte algo que sé que te v