Lisandra
Cuando mi hermano entró a la oficina sabía que iba a gritar y hacer un drama, pero no pasaría de eso, porque Raúl no era tan estresado como Flavio, quien se le habría ido encima a Patricio sin recordar que eran amigos. Y fue exactamente lo que pasó: armó todo un melodrama, pero se convenció de que yo estaba feliz y ya estaba sonriendo.
—Hermanita, perdóname por la forma en que te hablé, es que me quedé muy sorprendido. —Mis hermanos eran sobreprotectores y me trataban como si fuera un