Después del trabajo, Meli me esperaba en la puerta, con Pedro acomodado en su sillita en el asiento trasero. Quedamos en ir al centro comercial a comprar las cosas que necesitaría para la guardería.
—¡Amigaaa! ¿Cómo fue tu primer día? Cuéntamelo todo—dijo toda feliz con una enorme sonrisa.
—Meli, creo que tendré que llamar a tu tío y pedirle mi trabajo de vuelta—dije algo triste. Me miró impactada—Pero primero cuéntame de tu entrevista.
—¡No lo puedo creer, Cata! ¿Conseguiste que te despidier