Entré a casa con las últimas palabras de mi jefe resonando en mi mente. Seguiría provocándome. Al fin y al cabo, ¿qué quería de mí? El día había sido una montaña rusa. ¿Las cosas en esa oficina se calmarían alguna vez y los días serían normales en algún momento?
Fui a ver a mi hijo que ya dormía como un angelito, abrazado a su osito de peluche. Pensé en hablar con Meli para ir al parque con él el domingo, sería bueno. Pasé por la habitación de mi amiga que ya estaba dormida también y tomé el mon