61. NO LOS MERECE
—Hola —digo, una vez contesto la llamada del ojiverde.
—Hola —me saluda, por su tono de voz sé que sonrío.
Se hace un breve silencio el cual me veo obligada a romper yo misma por lo incómodo que me resulta.
—¿Sucede... sucede algo?
—No, no —se apresura a decir—. Solamente quería pedirte disculpas por si te ocasione problemas con tu amigo.
—No ocasionaste ningún problema, no te preocupes.
Él carraspea, y casi lo imagino asintiendo.
—Por... cierto —dice, de pronto—. Querías decirme algo antes de