20. ESTÚPIDO CREÍDO
Raquel Martínez.
En cuanto abro mis ojos, noto que ha amanecido por la luz del sol que se cuela por las ventanas abiertas.
Estiro mi cuerpo todavía sobre la cama y me doy cuenta que dormí en la habitación del ojiverde. Pero él no está, tampoco su sobrino.
Me siento en la orilla de la cama para ponerme mis zapatos y desde mi posición puedo ver cómo se abre la puerta del baño, dejando ver después a un Erick recién bañado quien sólo trae puesto una toalla cubriendo su cuerpo desnudo de la cintura