Cillian
—Malditos hijos de perra —mascullo al colgar la llamada.
Intento respirar con calma, pero simplemente no puedo. Damon rompió las reglas y se las arregló para entrar a la habitación de Constanza.
Al ver las grabaciones, un ardor insoportable me recorre el cuerpo. Constanza se mueve sobre él, gimiendo su nombre como si orara al cielo.
—Disfruta de esa última vez, imbécil de m****a —mascullo, pegándole al escritorio.
Cierro la computadora de golpe y echo la cabeza hacia atrás. Me encantar