Epílogo: Amor y Vívida felicidad
Dos años después...
*Narra Maia Collins*
Arrugo la nariz en repuesta a algún estímulo externo que me está despertando en mi mañana de día libre.
He quedado con Laura, la esposa de Henry, para desayunar juntas y preparar la fiesta benéfica de mañana y resulta que algo me está molestando.
—Despierta, preciosa y amada esposa —abro los ojos y veo a Bruce pasando unas plumas roja de cabaret por mi rostro. ¿De dónde las ha sacado?
—No me hagas la pelota que sabes que