Flávio
—Estaba listo para detener a Sabrina e impedir que tocara a Manu. Sabrina sonrió como si la suerte estuviera de su lado, y realmente lo creí, pero no le permitiría tocar ni un solo pelo de Manu.
—Manu… —Intenté acercarme, pero Manu giró la cabeza hacia mí, y era la primera vez que me miraba desde que entró en la habitación.
—Te dejé hacerlo a tu manera, Flávio, y no lo arreglaste. Ahora, lo haremos a mi manera, ¡y no vas a interferir! —La voz de Manu era claramente una advertencia y me d