“Flávio”
Esta noche era la reunión del club de chicas. Dejé a Manu en casa de Catarina y fui a casa de Patrício para encontrarme con los chicos para la sagrada partida semanal de póker.
—¡Por fin llegó el detective! —me saludó Patrício con su habitual alegría.
—¡Hola, tío! —saludé a mis amigos y me dejé caer en una silla. Heitor me puso una cerveza delante y me la bebí de un trago.
—¿Qué pasa, detective? ¿A qué se debe tu estrés? —preguntó Rick, y lo miré de reojo.
—¿Es tan obvio? —pregunté.
—¡