"Manuela"
Sentí un beso en la nuca, seguido de varios más, hasta la oreja, y la voz más hermosa del mundo me susurró al oído.
"¡Buenos días, mi pequeña hermosa! Es hora de despertar", susurró Flávio mientras su mano recorría mi espalda desnuda de arriba abajo.
Abrí los ojos, sorprendida por la luz. El día había amanecido tan rápido que las pocas horas de sueño que había conseguido eran muy pocas. Pero despertar así era mi nueva forma favorita de empezar el día. Me giré, sonriéndole al hombre má