"Samantha"
Salí del edificio de Catarina y Miguel me esperaba fuera del coche. Se acercó y me besó en la mejilla.
"¡Samantha, eres un regalo para la vista!", dijo Miguel emocionado.
Miguel era un hombre muy guapo. No era tan alto como Heitor, pero sí más alto que yo. Tenía el pelo negro, ondulado y largo hasta los hombros, piel morena clara, casi como si estuviera profundamente bronceado, ojos oscuros y sonrientes, y una barba poblada que enmarcaba una sonrisa de dientes blancos y perfectos.
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