“Alessandro”
Cuando Catarina y yo caímos exhaustos en la cama, el sol ya brillaba en el cielo. Hicimos el amor largo rato, la besé, la toqué, la amé, cada centímetro de su cuerpo. Nos entregamos por completo y sin pudor al amor que nos consume, porque ahora estoy seguro de que ella siente el mismo amor que me hace latir el corazón y me deja sin aliento.
Me quedé dormido con mi amada Catarina en mis brazos, exhausto por el placer que nos dimos y por la felicidad de estar juntos. Pero estaba eufó