Alessandro me llevó a su oficina, cerró la puerta con llave y me llevó directamente a su escritorio.
-Nuestra casa está muy llena y no puedo esperar hasta que todos se vayan. – Alessandro me habló al oído. – Te extrañé mucho. Te extraño mi ángel.
- Yo también te extraño. – Sonreí y él tomó mi boca en un beso, cerrándome en su abrazo.
Solo eran sensaciones mientras Alessandro me tocaba, recorriendo sus manos por todo mi cuerpo. Él se sentó y me llevó con él, haciéndome sentar en su regazo, lo qu