Me levanté rápidamente apoyándome de la pared mientras salía de aquel armario, mi cuerpo no reaccionaba y estaba completamente aturdido. Mi pecho subía y baja una y otra vez acusa del llanto imparable que tenía.
Mis pulmones empezaron a pedir a gritos el aire que el nudo en mi garganta robaba. No podía hablar, solo incontrolables gemidos salían de mi boca. Parpadeaba sin parar y observaba a mí alrededor, mientras cada palabra, cada frase se repetía una y otra vez ahogándome de la desesperación.