CONTINUACION
—Hay un problema Signori Licciardi.
— ¿Cuál? —cuestioné, empezando a enfadarme.
Hoy no era un lindo día y esta llamada solo lo empeo… Ja, a quien engañaba, todos los días eran una completa mierda.
—La abuela murió, pero la niña sobrevivió al accidente.
Me detuve de inmediato al escucharlo. No estaba entre mis planes un error como este.
Apreté el celular en mi mano y lo estampé contra la pared haciéndolo añicos.
—¡¿ACASO SON UNOS PUTOS PRINCIPIANTES?! —bramé, agarrando de la camisa