Mundo ficciónIniciar sesiónYa de vuelta en la cabaña, luego de una deliciosa ducha caliente, el hambre surgía, y nuestras ganas de más también.
– ¿Vamos a comer? –sugirió Jack, quien con el cabello mojado me esperaba acostado en los sillones.
–Vale. –Asentí varias veces con la emoción–. Ah pero, &ique







