Nuestro beso se extendió por largos minutos, en los que ninguno de los dos tenía intención alguna de separarse. Y es que es imposible no quedarme prendada de su boca, si es que sus labios son demasiado adictivos.
—¿Dónde vas a quedarte esta noche? —murmuró sobre mis labios, separándose lentamente de mí—. No tengo problema alguno con tenerte todas las noches en mi casa.
Esta vez fui yo quien robó sus labios, acercándome un poco más a él de ser posible. Amaro está haciendo un buen trabajo, enamor