Capítulo 3

Había transcurrido un mes después del trágico encuentro que hubo con los narcos rusos que buscaban sus mercancías y el polvo blanco. Freya cada días sentía que su alma moría poco faltaba para que naciera su criatura. Se encontraba sentada en unos de los cómodos sofás viendo los pequeños pitidos que sonaba de la máquina que conectaban con el cuerpo de su hermana.

-Cuando piensas despertar Frida, mama y yo te necesitamos- le decía al cuerpo dormido de su hermana. Se le acerco a su hermana y le acarició el rostro se veía como la bella durmiente. El médico le informo que el disparo que recibió en la cabeza hizo que entrará en un Coma temporal no sabían cuando despertaría y por otro lado la pequeña Frida padecía de un problema del corazón ya que este poseía un orificio en la parte superior y necesitaba un trasplante antes que se detuviera.

Elena quedó muy sorprendida al darse cuenta hasta ahora de esa enfermedad que poseía su hija, aparte de haber nacido ciega ahora resulta que nació con el corazón dañado. Freya y su madre lloraban a mares sintiendo que el corazón se les quebraba en pequeños trozos.

-Madre porque Solo le pasan cosas horribles a Frida y a mí no.

-Hija mía, no digas eso tú también has sufrido. 

Freya volvió  a sentarse cerca de la camilla donde se encontraba su hermana, le sujeto la mano y le empezó a hablar diciéndole lo mucho que la ama y si fuese capaz darle una parte se su miembro para que pueda vivir. Elena les daba las gracias a Mark y a su esposa por haberlos ayudado, Mark es un médico cirujano y protector de Guía en las playas tiene 35 años es un hombre americano de piel morena y su esposa una mujer Rubia de ojos grisáceos talvez de unos 30 años muy parecida y de buen vestir.

Ella miraba una y otra vez a la pareja que los ayudo se veían tan Unidos y de buena personalidad en ese momento deseaba estar con su esposo se preguntaba una y otra vez donde se encontraría su esposo.

Quizás se encontraba muerto.

A la misma vez se maldecía a si misma por no haber hecho algo en el momento que se dio cuenta que Arkady tenía una gran cantidad de droga escondida a saber dónde y dinero mucho dinero, cuando ella conoció a su esposo se sorprendió al darse cuenta que era muy rico pero luego se dio cuenta que el dinero que poseía era ajeno se sentía cansada por no haber dormido bien, se sentía triste lloraba todos los días al ver a sus hijas sufrir una en la cama postrada sin señales de despertar y la otra embarazada llorando todos los días.

-Señora le pido a Dios que su hija despierte muy pronto y de igual forma que Freya se cuide mucho por su embarazo.

-Gracias a ustedes por todo.

El amable hombre le tendió un papelito con su dirección y número de móvil.

-Si necesita de nuestra ayuda no dude en llamar, espero que su hija se recupere pronto- sin decir más se despidieron. Ya era de noche, ellas iban a descansar un rato a su apartamento. Elena había pedido unos días para cuidar de sus hijas no podía dejar su trabajo por la necesidad que tenía.

-¡Mamá! ¡Ahhhh! Ayúdame- escucho gritar a Freya y entro en la habitación.

-Hija, que tienes.

-¡Me dueleee! ¡Ayyy me duele!

-Ya va a nacer, estas sangrado mucho trata de levantarte vamos al hospital.

-¡No! ¡No puedo duele!- Freya grito de dolor sintiendo que se le desgarraban todo su interior, Elena no sabía que hacer salió corriendo de su apartamento pidiendo ayuda al vigilante, no le importó con tal de sacar a Freya y llevarla de emergencia. Se subieron en un taxi rumbo al hospital, Freya gritaba lloraba como una loca por sentir tanto dolor.

-¡Maaaa! Mama no puedo, no puedo más duele, duele

-Mi amor, ya mi amor acabará pronto, por favor señor apúrese- le dice al conductor.

-Si señora, eso trato, hay mucho tráfico- llegaron al hospital varios médicos se hicieron presentes, la trasladaron al cuarto de parto.

-Por favor doctor, déjame entrar con mi pequeña se lo pido- Elena le rogaba al médico para estar al lado de su pequeña.

-Está bien señora, venga- entraron a sala de parto, Elena se acercó a su hija y le acarició el rostro susurrando palabras tranquilizadoras. 

-Mi amor, todo estará bien.

-Duele mucho mama- lo dice con lágrimas en sus ojos verde esmeralda.

-Señorita, le pondremos un calmante pero necesitamos hacerte un ultrasonido para ver cómo está el bebé ¿Ya cumplió los nueves meses verdad?- pregunta el médico con algo de enojo en su rostro. Elena se preguntó a si misma que le pasaba al médico.

-Si doctor, ella está ya en su último mes- Elena hablo por ella ya que la pobre no podía más. El doctor miraba a Freya negando con la cabeza como era posible que una niña estuviera embarazada, acaso éste mundo se ponía peor o la madre no le inculcó modales, habla para sí mismo en voz alta sin percatar que Elena lo escucho.

-Doctor, tal vez usted piensa que mi hija es muy chica para estar embarazada, pero ella no tiene la culpa de que la hayan violado.

El doctor se sorprendió al escuchar a la madre de la chica como lloraba al hablar, de la tragedia que le había pasado a la pequeña.

-Discúlpame señora, no lo sabía.

-Sí, está bien, esas cosas pasan pero uno nunca debe de juzgar sin conocer, ahora por favor ayude a mi hija- Elena seco sus lágrimas dirigió su mirada a Freya y le susurró que todo estaría bien.

-Bien, haremos una ecografía. Cuando fue tu última cita- pregunta el médico.

-Ella nunca ha ido una cita. 

-Por Dios señora, cómo es posible.

-Lo siento- él doctor agregó un gel en el vientre de Freya se sorprendió al ver un vientre tan grande. Arrugo su rostro al ver las imágenes en la pantalla algo no andaba bien.

-¿Que sucede doctor?

-Esto es lamentable señora.

-Que paso con mi bebé- pregunto Freya desconcertada.

-Doctor, hable por favor que pasa con el bebé de mi hija.

-Ella tiene dos bebés dentro de ella y uno está muerto.

-¡No! ¡Noooo! Como es posible ¿Qué dice?- Freya grita y llora sintiendo que ahora si moriría, ni ella sabía el por qué volvió a sentir que se le iba el alma al parecer el bebé que seguía vivió quería nacer ya.

-No puede ser, porque mis hijas tiene que sufrir de esta manera por qué- Elena se lamentaba con un dolor en su pecho.

-Tenemos que hacerle una cesárea inmediatamente, pero esto es muy peligroso, su hija puede perder la vida por que se le ha infectado el útero.

-Pero ¿Qué? ¿Cómo? No eso no puedo estar pasando.

Elena callo a rodillada sintiendo miedo, temor.

-Lo siento señora, no le puedo decir a ciencia cierta lo que pasara por favor levántese y hable con su hija de le fuerzas ya debemos de canalizarla para prepárela la cirugía.

-Sí, si yo hablaré la ayudare a que se calme- Elena hablaba con un hilo a voz sin saber qué hacer en estos casos. Ella se acercó y abrazo a su hija la pequeña Freya llorando sin poder saber cómo asimilar la realidad que le tocaba.

-¿Mamá, me voy a morir?- pregunta.

-No mi amor, no digas eso.

Después de llorar y pedirle a Dios. Elena se limpios los ojos ayudó a Freya a acomodarse entró una enferma y le dijo que se prepara para la cirugía que todo saldrá bien la enfermera salió y dejo a madre e hija a solas.

-Mamá, quiero ver a Frida- pidió la pequeña.

-Hija, ahora no podrás, luego. 

-Madre, no creo que habrá otro día- Elena se le acerco abrazo a su hija.

-No mi amor, no digas eso por favor, ya vas a ver que todo saldrá bien- ella noto como su hija se retorcía de tanto dolor.

-Madre- dijo calmada y con una sonrisa en sus labios. -Cuida mi bebé y de Frida.

-¡Que tonterías dices mi amor!

-Shis, Escúchame mama- pide nuevamente. Ella asiente y nuevamente con lágrimas en sus ojos.

-Dame la cámara, quiero grabar algo pero antes quiero que me juré algo muy importante.

-De... de que hablas.

-Quiero que mis ojos y mi corazón sean para Frida.

-Hija, no digas eso ya verás que ambas saldrán de esta.

-Madre, no, ya no lo creo, no sé cuándo tiempo lleva este bebé muerto en mi vientre y está muy infectado y no sé qué pasara conmigo... ahhh ah due...lee.

-Freya hija por favor, no digas nada más, te Está dando muy fuerte los dolores tenemos que llevarte ya mi amor.

-Júramelo madre por favor- pedía rogando.

-No... no puedo, no quiero, no mi niña no me digas eso te lo suplico- Elena abrazo a su hija llorando sintiendo que le quitaban el corazón.

-Madre por favor- dijo Freya con dificultad sintiendo tanto dolor bajo su vientre.

-Sí, si te lo juro pero ya ya basta, basta ya no.

-Ahora dame la cámara.

Freya empezó a grabar un video donde se despedía de su hermana gemela lloro, lloro y le pedía perdón a Frida pero ¿por qué? pedirle perdón, tal vez por dejarse morir ella misma o talvez porque ella nació bien sin ninguna dificultad o talvez por pedirle que se hiciese cargo de su bebé. Sin decir más la dejaron entrar a ver a Frida que aún no tenía señales de despertar del Coma, la abrazo lloro se tomó unas cuantas fotos le dio varios besos en la frente y uno en los labios era una forma de demostrar el amor que le tenía a su hermana.

-Hija, es hora vamos, veras que todo saldrá bien.

-Mamá, quiero que le muestres este videos y fotos a mi hermanita dile que la amo y la amaré siempre este donde este.

Entraron al quirófano. Elena rogó al médico que la dejen entrar con su hija antes de que le aplicarán la anestesia, Freya de dijo al médico que si ella falleciera que donará sus ojos y corazón a su hermana gemela, y que no la anestesiaran todo el cuerpo sólo la parte de abajo quería ver a su bebé cuando naciera, el médico asintió con la cabeza dándole un si Cómo respuesta.

Todo paso en un abrir y cerrar de ojos, nació el bebé y le extrajeron el que se había muerto dentro de ella que provocó una gran cangrinacion dentro de ella ya era tarde para salvar.

-Hija, mi niña, es una nena, ya todo saldrá bien ya veraz- le acercaron a la bebe y ella la vio le dio un beso en la frente, esbozó una sonrisa.

-Hola Alexandra- volvió sus ojos a su madre y le dijo bajito. -Mama por favor cumple mi deseo- sin decir más cerró sus ojos verdes dejándose llevar por la oscuridad. Yacía muerta, el médico trato de reanimarla pero no lo logro, Elena se le acerco beso su rostro y lloro. 

-Señora por favor, tiene que salir debemos preparar su cuerpo y hacer el resto, su hija pidió donar sus ojos y su corazón a su hermana y eso haremos pero necesitamos que usted acepte y firme unos papeles.

Elena asintió, firmó los papeles y salió de la sala de Emergencias, se dejó caer y empezó a llorar en silencio.

-Hija mía, te has ido como un ángel que vino al mundo a sufrir pero ahora estarás descansado a la diestra del padre cuida de nosotras desde allá en el cielo, ya cumplí tu deseo ahora te pido que le digas a Papa Dios que despierte a tu hermana de su sueño hija mía mi pequeña Freya te Amo y te amare por siempre.

Las horas pasaron le llevaron a la recién nacida a su abuela y la enfermera pidió que comprara un biberón para alimentar a la bebe, era muy linda pequeña había nacido con dificultad. Después de alimentarla salió del neonato donde permanecerá la bebe hasta que mejorará, entró en la habitación que tenían el cuerpo de su hija ya muerta vestida de un lindo vestido blando y a su lado el bebé ya muerto, nuevamente lloro, tanto que decidió llevarla ya al sepulcro, antes de llevarse el cuerpo de Freya. Entró en la habitación en donde se encontraba su otra hija le da un beso y le Susurra.

-Hija, que pasara cuando despiertes, por favor lucha mi niña, lucha no me abandones no sé si soportare otra pérdida no lo sé- le dio un beso en la frente y antes de salir entró el cirujano con una enfermera una cajita de metal.

-Señora disculpe, pero ya haremos los trasplantes.

-Doctor, usted cree que ella despierte- Elena pregunta algo cansada.

-Posiblemente señora.

-¿La cirugía no le hará daño en el momento que la operen? ¡¿Podría morir?!- tenía temor de perder a su Frida también ya no sentía seguridad. El doctor se le acercó y le dice que no se preocupara que tenga fe todo saldrá bien.

-Cuanto demorara. 

-Unas 7 horas, estas cirugía son complicadas pero todo estará bien.

Sin decir más volvió su mirada a la pequeña, sonrió sin más salió de la habitación. Se fue a comprar un pequeño terreno para sepultar a su hija y nieto, tenía una gran cantidad de dinero que le dio Pablo antes de salir de Rusia, pidió ayuda al encargado del cementerio para que le recomendara a alguien que sepa hacer esos tipos de trabajo. Al terminar llegó al hospital había alquilado un auto y compro un ataúd para llevar el cuerpo de su hija. Las horas pasaron Elena no paraba de llorar. Vino la noche y aún seguía llorando ella sentía que una parte de ella se fue pero tenía que ser fuerte por su hija Frida y su nietecita.


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