Capito treinta y cuatro.

Después de nuestro encuentro en ese cubículo, Martha y yo no volvimos a hablar por lo revelador que resultó a pesar de la intimidad que compartimos. Decidí no molestarla a pesar de que mis deseo por ella crece a casa momento, los ojos se me van detrás de ella y siento un mal saber en la boca cuando se acerca a otro hombre como por ejemplo a Malcolm en este momento. Él la toma por la cintura dirigiéndola a su oficina para simular tomar una declaración y mis dientes sufren una casi fractura al

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