Tony se sorprendió ante la pregunta de Eliza y titubeó unos segundos.
— ¡Oh no, me gustas tu mi bella princesa!— exclamó él— Solo que me encanta bailar como ella, no me digas que estás celosa.
— No, es que se veían tan compenetrados bailando que imaginé cosas— dijo ella.
— A mi me gustas tu Eliza— dijo Tony— estoy enamorado de ti, y me gustaría que me dieras la oportunidad de salir, que seas mi novia.
— Eres tan dulce Tony— dijo ella— también me caes muy bien y ¿por qué no? Acepto salir co