Perspectiva de Alessia
París ya no era la ciudad de la luz, ni la de los cafés bohemios, ni la del Sena que había sido testigo de mis risas. Ahora era un laberinto de asfalto mojado, sombras densas y un frío que se colaba por los huesos, instalándose directamente en el pecho.
Lucas y Samantha estaban en la habitación del apartamento, con los ojos inyectados en sangre, tecleando furiosamente sobre la laptop de Marco, rastreando cada satélite, cada maldita señal que la sociedad fantasma de Max pu