Perspectiva de Dominic
Shanghái se sentía más fría que nunca, a pesar de las luces de neón que cortaban la niebla. Me encontraba en el piso 88 de un rascacielos de cristal, en una sala de juntas privada donde se suponía que cerraría la alianza tecnológica que me daría el poder final sobre los activos de Michelle. Pero el hombre que estaba sentado frente a mí no era el CEO de la multinacional china que yo esperaba.
Era un hombre mayor, de unos sesenta años, con un traje de corte impecable y unos