En media hora estaban en el aeropuerto esperando abordar. Todos lucían tensos y taciturnos. El rey era amado por gran parte de sus súbditos. Gabriela no se había separado del lado de su esposo y él aunque estaba sumamente preocupado y ocupado no dejando de hablar por teléfono con personal y médicos que aun no daban una respuesta convincente, no soltaba la mano de ella. De pronto, se sintió mal, su estomago parecía dar botes revolviéndose. Le dijo que iría al baño de la sala VIP, Jazmín la sigui