¿Qué haces? –centelleó ella furiosa intentando bajarse, él la sujetó con facilidad.
No lo que quiero. Primero me gustaría ponerte de rodillas y darte de nalgadas.
Y luego… -tomó su barbilla impidiendo que se alejara y le dio un suave beso rematándolo con un mordisco en su labio inferior. – tienes los labios más sensuales que he visto en mi vida.
Me lo dicen con frecuencia. - dijo solo por molestar.
¿Quién? ¿Quiénes? –y allí estaban esos ojos relampagueando en dorado.
¿Importa? –respondió de