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El estómago de la castaña mujer rugió con violencia al escuchar las palabras del mafioso. Sabía que algún día ese día tan esperado iba a llegar, pero jamás se imaginó que fuese tan pronto. Sus manos comenzaron a sudar, mientras que su desnudez alentaba al italiano a tocarla más allá de lo permitido.
Su boca ni siquiera era capaz de pronunciar alguna cosa, el nudo dentro de su garganta la hacia sentir sofocada, aunque comprendía que por nada del mundo podía resistirse. Ella le prometió a ese