Ver a su ángel dormir era relajante y maravilloso para Jeray, pero en ese momento no podía disfrutar de la belleza de la mujer que sostenía en sus brazos y descansaba en su pecho, ya que sentía una angustia desesperante en el centro de su corazón. No podía describir el malestar, pero lo que había pasado ese día no le dejaba tener paz alguna.
Cerró los ojos y se aferró con mayor fuerza del cuerpo de la mujer que amaba, pero no sentía ni un poco de sueño. Su cabeza no paraba de trabajar, tratando