Máximo.
Dormía sobre la cama, la llevé a la habitación después de hacerlo con ella por largo rato en la sala sobre el sofá. Casi no podía estar fuera de ella, dejar de ver su expresión cuando alcanzaba el placer, acariciaba sus cabellos castaños mientras admiraba su rostro delicado y hermoso, dormía profundo, parecía un ángel, sonreía ante el recuerdo de verla agitase, gemir y gritar sobre mí, debajo de mí, en todas las posiciones. Parecía no saciarse, y yo quería complacerla.
Dormí otro poco,