XXIV.
Me encontraba en el sofá mientras el pequeño Troy me miraba fijamente, Valerie me había prohibido levantarme de allí y cada vez que hacía un intento de esto, aparecía en el salón, obligándome a sentarme nuevamente.
—Estoy preocupada por Miles —murmuré cuando Valerie se asomó al salón para comprobar que aún seguía en reposo.
—Es Ares —se encogió de hombros—, siempre sabe cómo apañárselas.
—Pero Denix... Le he visto golpear a Miles, sin piedad, venciéndole.
—Si hubieses visto su cara cuando te tr